Soneto 20

Sobre la tierra que nos vio separados

tras las fronteras de amistad y beso

aun veo entre el horizonte espeso

el reflejo de dos enamorados

 

Sobre el camino que nos vio marcados

por las señales de prudencia y exceso

aun veo en el sentimiento no expreso

el rastro de pasos acompasados

 

Aun en la arena movida del pecho

bajo el viento de la melancolía

late el recuerdo de tu abrazo estrecho

 

Aun en los seísmos de mi mente fría

bajo el suelo de un amor desecho

vibra el silencio de que te quería

 

Soneto 19

El agua de tu risa me arrastraba

por las verdes colinas de tu encanto

regando la vieja orilla de mi llanto

con la flor de tu alegría renovada

 

La rama de mi abrazo te sujetaba

en la suave corriente de mi manto

brotando en las curvas de tu canto

las ondas de mi alma enamorada.

 

Quise perderme en tu rio venturoso

quisiste besarme en noche callada

nos escondimos en bosque frondoso

 

Quisiste deslizarte en mi cascada

quise nadar en tu cuerpo lluvioso

nos encontraron en la alborada

 

Soneto 18

¿Quien en el alba de olvidado ardor
rasgará el frió velo de mi lamento?
¿Quien en el mar de ahogado tormento
reverdecerá la voz de mi sinsabor?

¿Quien en el viento de solitario amor
escuchará el eco de mi sentimiento?
¿Quien en el bosque de perdido aliento
ahuyentara la sombra de mi dolor?

¿Quien sera la orilla enamorada
en donde brote eterna la maleza
regada por mi alma renovada?

¿Quien sera la tibia brisa que deja
un suspiro en la mañana callada
tras las noches de florida belleza?

Soneto 17

Soñé un alba en el pecho reflejada
brillando ciega entre bruma y llanto
Soñé una noche con dormido manto
ocultando la brisa desgarrada

Soñé un silencio de risa callada
pintando la boca del desencanto
Soñé un grito alegre en triste canto
borrando la sombra desesperada

Soñé una estatua rota por mis venas
una rosa firme en el cielo incierto
Soñé una guirnalda de lunas serenas

Soñé un amor libre del frió desierto
una luz valiente en lluvia de penas
Soñé ahogado en cenizas ¡despierto!

Soneto 16

Late en el sordo camino del viento
la amarga sombra de la melancolía,
el surtidor cansado del florido día
fluyendo con la fría luz del lamento

La huella repetida del desaliento
despunta eterna en oscura melodía,
quema en silencio con ardiente ironía
el punzante eco del viejo tormento

Rompe en la noche recuerdo helado
colmando ya sin voz ni dulce olvido
el roto caliz del corazón callado

Gime en la estatua del dolor dormido
brillando entre arena y cristal mojado
el gastado laurel del amor perdido

Soneto 15

Este frió sol de lagrima azulada
que gime en mi horizonte hiriente
araña la sombra de amor doliente
con la oscura flor de la madrugada

La aurora oculta tu luna arrebatada
en el robado glaciar del eco ardiente
y el delirante sueño con luz caliente
desvía el grito de mi alma desolada

Sin más giraré en falsa luz mordida
anhelando gotas de pasión rota
con la espiral de tu llama perdida

solo manchando al cristal que se agota
en el reflejo de mi estrella caída
con la ceniza de tu imagen remota

Soneto 14

¡Ay ahogada luz de aurora remota!
¡Ay roja brisa de yedra dormida!
¡Ay yerto río de bruma enloquecida!
¡Ay arena desnuda! ¡Ay estatua rota!

¡Ay azulada cruz que este sol azota!
¡Ay hoja lisa por esta lluvia herida!
¡Ay cierto brío en esta voz dolorida!
¡Ay llena figura! ¡Ay ardiente gota!

¡Ay quebrada sombra que me devora!
¡Ay mar de pena! ¡Ay luna incendiada!
¡Ay flor huida que por el viento llora!

¡Ay cristal cantante! ¡Ay alma cazada!
¡Ay eco de amor que por mi pecho mora!
¡Ay corazón roto! ¡Ay boca callada!

Soneto 13

La vieja ilusión que se va quemando
en el perfil de tu ausente figura,
marca el delirio de tibia escultura
donde mi oscura luz se ira apagando.

Mientras la fría rueda siga arrastrando
mi recuerdo enredado a tu cintura,
perdidas en la senda de mi locura
las cenizas de tu amor irán quedando.

Aún en la cárcel de eco desgastado,
el goteo de mi latido marchito
sueña la dulce agonía de ser amado.

Pues en la vacía espiral del grito,
el ardor de tu aliento enamorado
sigue en mi roto corazón escrito.

Soneto 12

No queda más que tu perfil sin vida
en las huellas de este viento rasgado.
No queda más que este reflejo cansado
en las blancas cenizas de mi herida.

Triste camino es la niebla florida
un jardín de llanto eterno desatado,
y el mar, sin final, mece callado
los ecos de tu sonrisa perdida

Sólo tu sombra fría corre en mis venas
con las alas marchitas de hermosura
surcando el cielo cansado de mis penas

Solo, sin mi, amor, tras muros de locura
oculto en lluvia de rosas serenas
me olvidaré en tu noche siempre oscura

Soneto 11

Quisiera en este camino de estrellas,
tu ardido cielo de vacía blancura,
en esta luna de ciega amargura,
el charco de rocío de tus frías huellas.

Quisiera en esta luz de formas bellas
tu etéreo sueño de falsa hermosura
en tus largas noches de plata oscura
el río de escarcha herido por ellas

Y ser en el negro eco del lamento,
el cometa, que curvado en soledad,
tras el sordo brillo de tu firmamento,

busca el espejo de muda oscuridad,
donde en la nube de mi sufrimiento
vuela el reflejo de tu eternidad